Lo olvidé, olvidé lo que sentía al verte caminar hacia mí, encontrar tu cara, tu voz, tu sonrisa… esa felicidad infinita y burbujeante.
Lo olvidé, olvidé lo que era caminar de tu mano, mirarla, mirarte y maravillarme de verte a mi lado, que aun estuvieras a mi lado… Lo olvidé.
Olvidé como se sentía dormir entre tus brazos, en mi cama, siempre segura, siempre cálida. Tu cuerpo era mi refugio, nada más importaba, el mundo desaparecía, éramos sólo nosotros, nadie más. Tu cuerpo, ese espacio entre tu cuello, tus brazos y tu pecho… Mi huequito, hecho para mí, perfecto para mí.
Olvidé las maripositas en el estomago, esas que sentía cada vez que me besabas, esas que aun sentía 5 meses después de nuestro primer beso… (que tonta, que infantil, me daba tanta vergüenza confesártelo… un beso… maripositas por un beso).
Lo olvidé, olvidé tantas cosas. La vida, la esperanza, la alegría, las ilusiones, el corazón saltando fuera de mí porque no cabia en mi pecho.
Olvidé tus palabras de amor, olvidé quien era, quien decías que era:
-“Amor”
-“Mi linda”
-“Eres hermosa, eres hermosa para mí”
-“Vas a ser la esposa más linda del mundo”
-“Quiero cuidarte y protegerte… me preocupo por ti” (MENTIRA!)
-“Junta tus manitos así y yo voy a estar contigo”
-“Te imaginas, unos años más y un pirigüín creciendo aquí” (tus manos en mi vientre) “¡¿Te imaginas?! ¿Decirle que lo queríamos, que lo pensábamos antes de que existiera?”…
Cuantas palabras vacías, hoy no soy capaz de creer en nada… tu cuerpo está lleno de mentiras.
Hoy me siento tonta, odio cada palabra que te creí, cada mariposita que sentí en el estomago cuando me besabas… odio cada caricia que sentí genuina…
¡¿Como tan estúpida?!
¡¿COMO TAN ESTÚPIDA?!
