Mentirita blanca que llegas con la intención de evitar un daño, de no ser descubierta nunca.
Mentirita blanca que te instalas en el corazón enamorado, el corazón confiado…
Entras por los ojos, entras por todos los poros, todo se hace permeable a tu paso.
Llegas a un lugar mullido, te instalas dentro de esa suavidad, la del corazón tierno y entregado.
-“Te creo”.
Dejo que esa mentirita blanca se instale como la verdad más pura que haya escuchado, el hecho más innegable que haya observado.
-“Te creo” (y me entrego).
